1. Dibuja
Sobre todo a mano, es difícil encontrar tiempo y hueco para hacerlo dentro de nuestros ocupados escritorios llenos de teclados, tabletas y móviles, pero deberías encontrar un espacio para hacerlo. El dibujo es un medio de comunicación brutal, permite expresar ideas y conceptos de una manera sencilla, con tus compañeros, con un constructor o con el cliente. Es un hábito que se olvida y debemos tenerlo fresco para poder utilizarlo en cualquier momento.

2. Viaja
Conocer otros países y otras culturas es importantísimo, ver como solucionan los problemas arquitectos de otras partes del mundo, puede abrir tu mente y ayudarte en muchos de tus problemas proyectuales cotidianos.

3. Haz frente a las críticas
Como en cualquier trabajo creativo, la arquitectura no está exenta de ser criticada, lo importante no es la crítica, es como la enfrentas, y como las respondes, no vale ponerse una coraza, hay que dejar de lado el ego, prueba a criticar tú propio trabajo y busca los porqués.

4. Lee
Este hábito te hace fuerte, el mundo no se paró cuando saliste de la universidad, incluso dentro de ella estaban pasando muchas cosas de las que no eres consciente. Lee revistas técnicas y también de diseño, libros y otras publicaciones, no necesariamente de arquitectura, harán que tomes una perspectiva global.

5. Sal de la oficina.
Ve a la obra, habla con los constructores, con los operarios, te darás cuenta de que el proceso de la arquitectura va mucho más allá del desarrollo del proyecto y serás capaz de encontrar fallos en el diseño que ni se te habían planteado, y podrás incorporar estas mejoras a tus futuros proyectos. Además si hace sol te pondrás moreno.

6. Escucha.
Hay muchos arquitectos que dicen: “Mi edificio….” no es tu edificio a no ser que seas el propietario, nosotros prestamos nuestros servicios a un cliente, ponte en su lugar y escucha sus necesidades y sobre todo, intenta resolver sus inquietudes, propón cosas, pero no impongas. Intenta meterte en la piel de los demás para descubrir que es exactamente lo que necesitan.

7. Piensa
Un buen proyecto no nace de juntar las cosas que te gustan de otros y servirselo al cliente, desarrolla tu propio estilo, o si lo prefieres se ecléptico. Visita el sitio, habla con tus clientes y no te preocupes por descartar un proyecto entero en pos de una mejor solución. Las mejores proyectos son los que solucionan necesidades no los que introducen “solucionadores” a problemas innecesarios.

8. Se valiente al hablar
Y sobre todo habla con sinceridad, nuestras palabras son importantes, más de lo que nos pensamos, piensa dos veces lo que vas a decir pero dilo. Somos profesionales y así somos percibidos por nuestro entorno, no te quedes de brazos cruzados, asesora a tus clientes, opina, comenta y resuelve problemas.

9. Afíliate
Si nosotros no defendemos nuestros derechos ¿quién lo va a hacer? debemos ser capaces de proteger nuestra profesión ya que es la manera que tenemos de ganarnos la vida. Únete a alguna asociación y se activo.

10. Ten una vida fuera del trabajo
Esto es complicado en nuestra profesión por que solemos pasar demasiadas horas enfrascados en nuestros trabajos, por eso es importante tener una vida social paralela y compatible, salir a tomar algo, relacionarte, hacer algo de deporte y sobre todo desconectar de vez en cuando. Hay un mundo fuera de la arquitectura, amplia tus horizontes.

Leído en: Blink

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